A primera vista, casarse en El Escorial es completar una jornada para la que una pareja se prepara llena de felicidad y a la que pone broche de oro La Basílica de San Lorenzo de El Escorial. Esto debería ser así, pero este marco maravilloso se desvanece cuando te toca en suerte el “Padre Vicente” (Vicente Martín Mayoral) y se afana en amargar la boda a cualquiera que se presente.

El pasado sábado día 30 de julio, a las 13 horas se celebraba la boda de Juan y Mayte. El novio estaba feliz esperando a su pareja en la puerta de la Basílica, la novia se retrasaba por el tráfico y el “Bueno” de Don Vicente, haciendo gala de una soberbia descomunal, mandó cerrar la puerta de la Basílica dejando la mitad de los invitados dentro del majestuoso lugar y el resto de los invitados en el Patio de Reyes acompañando a la novia (eran las 13,15 horas) y no abrió la puerta hasta las 13,50 horas. Este agustino “soberbio”, haciendo uso de una maldad no permitida a los cristianos, castigó a los novios y a los invitados por retrasarse unos minutos, pero debemos estar contentos, porque hubo algún momento de la ceremonia que pensó ponernos a todos contra la pared sujetando un libro en cada mano, suerte que éramos más de 300 personas y no tenía libros para todos, de lo contrario habría culminado su castigo.

Esto pasa porque te cobran 60.000.-Pts. sin darte ni un mal recibo y mucho menos un contrato, de lo contrario habríamos terminado en los tribunales. Pero de lo que sí estoy seguro es de que este agustino D. Vicente Martín, terminará ante el tribunal de Dios y allí no tendrá ningún abogado que le defienda.

This entry was posted el Tuesday, August 2nd, 1994 a las 12:56 am and is filed under Pensamientos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

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